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UN GARBEO POR EL FORO. De Preciados a Montera a través de la calle del Carmen.

Paseamos los antiguos arroyos que bajaban por lo que hoy son la calle de la Montera, la calle Preciados y la Calle del Carmen, hasta desembocar en la Puerta del Sol, salida a levante del Madrid medieval. 


De entre lo mas característico de la zona es la actual iglesia de Nuestra Señora del Carmen, curioso homenaje de un pueblo de interior (muy interior) a la patrona de los marineros, y que hoy comparte su advocación con la de San Luis Obispo, cuya parroquia se encontraba en la vecina calle de la Montera. Originalmente mancebía en los arrabales del Madrid de Felipe II, con especial clientela en jóvenes y estudiantes, fue un monje del Carmelo Calzado el que, escandalizado por el uso publicitario y de reclamo que las meretrices hacían de una imagen sagrada, el que previa denuncia y expolio por parte de la Inquisición, se hizo con la propiedad del edificio y lo convirtió hacia 1575, en convento de la orden dedicado a San Dámaso. De planta sencilla y con bóveda encamonada, este recinto fue no solo iglesia del convento de los carmelitas calzados, sino también parroquia que rivalizaba en feligreses con la de San Luis y con la que hoy comparte una curiosidad. 

Foto actual de la iglesia del Carmen con la fachada de la iglesia de San Luis al frente

Desamortizada junto con muchos bienes de la iglesia en 1836, por la Ley de Juan Alvarez de Mendizabal, solo quedó la parte de la iglesia, entonces con dos entradas en el frontal gracias a un graderío hoy desparecido, como parroquia de los feligreses de la zona. 

Foto de la iglesia del Carmen a principios del siglo XX ,con el graderío que daba acceso a la misma

Durante la guerra fué ocupada por las milicias anarquistas y posteriormente quemada y expoliada, por lo que la mayoría de retablos, imágenes y cuadros son reproducciones o restauraciones muy trabajadas. 

Noticia del incendio en la prensa francesa de la época





Como curiosidad, dentro el recinto, se encuentra una falúa, con la que los fieles sacan en procesión a la Virgen del Carmen patrona de los marineros el día de su festividad. Destaca la imagen de un Cristo, obra del escultor valenciano José Capuz Mamano entre 1944 y 1945. La obra, tallada en madera sin apenas policromar, es réplica de otra similar que fue destruida durante la Guerra Civil. 





Boldini y la pintura española a finales del siglo XIX. Un homenaje al gusto por lo bello durante la Belle Epoque

La Fundación Mapfre “inaugura” la temporada artística en Madrid por todo lo grande y hace una completa exposición de uno de los hombres más importantes en el retrato de finales del siglo XIX, cuya influencia en la pintura y, sobre todo, en el retrato de su época fue muy importante.

Giovanni Boldini (Ferrara, 31 de diciembre de 1842-París, 11 de enero de 1931), recibió de su padre, pintor de matiz purista, las primeras nociones de dibujo, hasta que decide trasladarse a Florencia, cuna del arte italiano, para ir a la Academia de Bellas Artes de la ciudad toscana. Entre 1862 y 1867, pinta en Florencia, Nápoles, Ferrara, y entra en contacto con el grupo artístico de los Machioli, que pintaban con detalle a base de pinceladas ágiles , como manchas, que pretendían renovar el estilo pictórico del retrato. hasta que en 1867 se traslada a Francia primero a Montecarlo y luego a París, donde conoce el trabajo de Degas y Manet. En 1871, recién fundado el estado italiano, se instala definitivamente en París, consciente de que el centro del arte se ha trasladado a la capital francesa. Es entonces cuando entra en contacto con las nuevas tendencias artísticas que fluyen en la capital francesa. Considerado en su tiempo como el mejor retratista, pintó entre otros el famoso retrato de Verdi en 1886, lo que le permitió ganarse la admiración y la amistad del maestro (lamentablemente esta obra no está en la exposición) .


La exposición que nos ofrece la Fundación Mapfre, es la primera que se hace en España del pintor ferrares y está compuesta por 120 obras, no solamente de Boldini, sino también de alguno de sus mas allegados amigos españoles como Mariano Fortuny, Eduardo Zamacois, Raimundo de Madrazo, Ignacio Zuloaga y Martín Rico, los cuales le permitieron conocer el modelo velazqueño del retrato que luego tanto influiría también en la obra de su otro gran amigo español: Joaquín Sorolla, aunque, tal y como confiesa Francesca Dini, una de las comisarias de la exposición : “Él no cambió su manera de pintar aprendida en Florencia. Tuvo un estilo único que mantuvo a lo largo de toda su vida, basado en la intuición del instante y el movimiento, reflejado con rápidas pinceladas, pero sin perder nunca de vista la figura y la expresión del retratado”. Gran retratista, destacan su modelos femeninos en especial me parece fascinante el retrato de Cleo de Merode, la mujer a la que un rey le regaló un país entero. Aunque como comento, su especialidad eran los retratos femeninos, Boldini nos sorprende en la exposición con algún retrato masculino fascinante, como el “Generale Spagnolo”, pintado en Montecarlo en 1867 y su mejor pintura de juventud, según el propio Boldini, o como el retrato de su colega James Abbott McNeill Whistler, pintado en 1897. Preciosista, detallista, fue el principal protagonista pictórico del retrato en la época de la “Belle Epoque”, destilando una sensibilidad y una delicadeza que le concedieron una fama y un prestigio que en esta exposición, podemos comprobar que es completamente merecida. 

Cleo de Merode

La exposición “Boldini y la pintura española a finales del siglo XIX. El espíritu de una época” puede verse en la Fundación Mapfre (Paseo de Recoletos 23, 28004 Madrid) hasta el 12 de Enero de 2020.

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El autor de la reseña delante del autorretrato del autor

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Para mas información ver https://www.fundacionmapfre.org/fundacion/es_es/exposiciones/sala-recoletos/boldini-espiritu-de-una-epoca.jsp


El Museo del Ferrocarril en Madrid, un pequeño viaje en tren por el tiempo.


En el madrileño barrio de las Delicias del Río, se encuentra enclavada la estación ferroviaria del mismo nombre. Esta estación, inaugurada en 1880 en plena efervescencia del ferrocarril, fue la primera estación monumental levantada en Madrid como estación terminal de la red de ferrocarriles que se dirigían hacia el Oeste y que conectaba finalmente Madrid con Lisboa. Hasta la unificación del sistema ferroviario español (RENFE) en 1941, esta estación era operada por dos compañías privadas. La línea entre Madrid y Ciudad Real, que discurría por Alcázar de San Juan y Manzanares, estaba operada por la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), mientras que el resto del trazado era propiedad de la Compañía de los Caminos de Hierro de Ciudad Real a Badajoz (CRB), que fue quién finalmente se quedó con la explotación de la estación.

Finalmente, y a consecuencia de que su uso decreció exponencialmente a mediados del siglo pasado, la estación se cerraría al tráfico de viajeros en 1969, y al de mercancías en 1971. En 1980, tras once años en que la especulación del suelo amenazó su existencia, RENFE solicitó que fuese declarada Monumento Histórico Nacional y cobijara sus fondos ferroviarios. Se firmó un acuerdo entre la compañía y el Ministerio de Cultura para que el edificio albergara el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Museo del Ferrocarril.

La nueva ubicación del Museo del Ferrocarril fue inaugurada el 19 de diciembre de 1984, y continúa tal cual en la actualidad, aunque algunos de los inmuebles que conformaron su patrimonio industrial han desaparecido o se han transformado al cambiar de uso.
Es un edificio singular, construido a base de hierro y cristal que ha servido desde que abandonó su función de transporte, para cobijar escenas de muchas películas tanto nacionales como extranjeras, como Doctor Zhivago, Amantes, las Cosas del querer, o series televisivas como Cuéntame o Las chicas del cable.

La nave central de la estación alberga una muestra muy variada de locomotoras y coches de viajeros, a través de la cual se puede ver la evolución de la tracción (vapor, eléctrica y diésel) en el más de siglo y medio de existencia del ferrocarril en España, y las distintas condiciones en las que viajaron los pasajeros de estos trenes. Especialmente emotiva para mí fue el poder entrar en un Talgo, de los que hacíamos los viajes más cómodos en los años 70 y 80.
A ambos lados de esta nave se encuentran varias salas temáticas, entre las que destacan la dedicada a antiguos relojes de estaciones, otra dedicada a modelismo, con maquetas animadas, y una tercera en la que se explican los principales elementos de la infraestructura ferroviaria, es decir, de la vía, así como una reconstrucción de las taquillas donde se vendían los billetes a los pasajeros.
Un lugar interesante y muy apetecible de conocer en Madrid, especialmente si se va con niños que pueden disfrutar de las maquetas y de un pequeño tren en miniatura para dar una vuelta el él.

Galería completa de fotos en : https://photos.google.com/

Para saber más, visitar la página web del museo www.museodelferrocarril.org

Paseando por Madrid. Visita al palacio de Buenavista

La semana pasada tuve por fin la oportunidad de visitar por dentro uno de los palacios más emblemáticos y conocidos (por fuera) de Madrid: El palacio de Buenavista.


Construido hacia 1770 en el antiguo Altillo de la Buena Vista, sobre el emplazamiento de un antiguo palacete en el que habitó Isabel de Farnesio, por el entonces Duque de Alba. Fue bajo el duquesado de su nieta; María Teresa de Silva Álvarez de Toledo, la célebre Cayetana de Alba que retrató Goya, cuando el palacio encontró su primer esplendor, ordenó colocar la entrada principal orientada hacia el Norte y de sus paredes colgaron obras maestras, hoy tristemente fuera de nuestras fronteras, como la Venus del espejo de Velázquez (The National Gallery, Londres), La Madonna de Alba de Rafael (que debe su nombre precisamente a los duques de Alba; National Gallery of Art, Washington D. C.) y La educación de Cupido de Correggio (The National Gallery).
A finales del siglo XVIII, el palacio sufrió dos incendios que hicieron que cambiara su fisionomía. Fue tras la misteriosa muerte de la Duquesa, sin herederos conocidos, cuando el palacio pasa a la casa de Berwick, la cual fue desposeída del mismo en 1807 cuando, tras la expropiación forzosa del mismo por parte del Ayuntamiento, esté lo donó al por entonces primer ministro plenipotenciario Manuel Godoy y Álvarez de Faría (esto de regalarle palacios al mandamás me suena de algo, no sé), que ordenó una profunda remodelación con un estratosférico coste a cuenta de las arcas públicas (¡Qué curiosa coincidencia!).
Sin embargo Godoy no llegó nunca a residir en él, ya que, caído en desgracia, el palacio fue de nuevo expropiado y paso a manos de la corona.
Durante la invasión napoleónica, fue el primer cuartel general del Duque de Berg (Joaquin Murat), hasta que un real decreto de José I, lo destinó a real museo de pinturas, puesto que fue la primera ubicación que se destinó para lo que hoy es el Museo del Prado. Nunca llegó a ser dicho museo, puesto que tras la marcha de los franceses en 18014, el palacio fue cedido por la corona para albergar el Ministerio de Guerra, por lo que de nuevo hubo que acometer reformas que duraron hasta 1847. Este palacio albergó el desenlace de uno de los episodios más oscuros de la Historia de España. El 28 de Diciembre de 1870, y tras el atentado (¿fallido?) que sufrió el entonces Presidente del Consejo y Ministro de la Guerra, el General Juan Prim y Prats, en la cercano calle del Turco (hoy Marqués de Cubas), el General fue trasladado a su residencia (el palacio). Cuenta la historia que el General subió por su propio pie las escaleras de palacio (ver fotos del álbum) y que fue atendido en uno de los divanes que se conservan en el palacio y que muestra aún manchas de sangre. Oficialmente el General falleció tres días después a causa de la septicemia de las heridas recibidas (para saber más podéis consultar mi reseña al libro “Matar a Prim” en http://www.culturamas.es/blog/2014/09/04/matar-a-prim/). Este hecho cambió para siempre la historia.
El último ministro de la Guerra democrático que usó el palacio como vivienda personal fue Don Manuel Azaña (ver sus memorias), desde el que intentó, en vano, reformar y modernizar el ejército y acabar con los ascensos de los oficiales “africanistas”.

https://photos.google.com/album/AF1QipMueo5K5a29hxUINFof6BjTcIz9W3Y9AhZDdJug

En 1981, con el traslado del Ministerio a su actual ubicación, el palacioquedó como Cuartel General de los Ejércitos de Tierra y Aire.
Hoy en día sigue albergando numerosas obras de arte, como Goya o Bayeu, aunque es muy difícil saber que piezas son originales puesto que durante la Guerra Civil fue bombardeado y la restauración del mismo se hizo a partir de 1940, aunque parece que los techos de la primera planta son los originales encargados por el propio Godoy a Juan Gálvez.
Actualmente y aparte de las vistas que, esporádicamente, promociona Patrimonio Nacional, todos los últimos viernes de cada mes, a las 11:00,  tiene lugar una actividad que se puede disfrutar de forma gratuita; el relevo de la guardia. (http://www.ejercito.mde.es/palacio_buenavista/relevo_de_la_guardia_cg/relevo_guardia_cg.html). En la que con uniformes de época, los soldados efectúan una interesante parada militar. Merece la pena verlo.
 Una visita impresionante a parte de la historia de esta ciudad.